Investigación realizada con financiamiento de la Universidad de Buenos Aires I Proyecto Ubacyt Nº 20020190200437BA: “Hacia otras arquitecturas: Una Historia de la Arquitectura en Antártida, siglos XX y XXI» I Dirección: Mg. Arq. Violeta Nuviala I Coord: Dra. Victoria Nuviala I 2020-22

Historia de la Antártida, la ilusión de un territorio prístino. La Antártida ha sido durante los siglos XX y XXI un laboratorio sin límites para las Ciencias Naturales. Durante la última década, las Ciencias Sociales y las Humanidades han comenzado a ‘descubrir’ el inmenso potencial de este territorio, no solo para la indagación de problemáticas locales sino para la comprensión de procesos de escala global, de los cuales la Antártida ha sido con frecuencia excluida. (Basberg, 2006) A pesar de la creciente presencia de las Ciencias Sociales en este territorio, la larga tradición de las Ciencias Naturales ha dejado su impronta en el modo en que la Antártida ha sido y continúa siendo narrada.
Reforzando el imaginario construido a partir de las Grandes Narrativas, en las cuales la Antártida es presentada como un continente prístino, natural, salvaje e inhóspito. En el marco de estas narrativas, procesos tales como la industrialización, la urbanización y la antropización, que han tenido lugar durante los siglos XX y XXI han sido silenciados, o simplemente considerados como impensables para este territorio, a pesar de su fuerte impacto material, demográfico, económico y político. (Basberg, 2006; Headland, 1989; Senatore, 2011b; Senatore y Zarankin, 2014; Nuviala Antelo y Senatore, 2013)


Tal como han colaborado en develar disciplinas como la arqueología histórica, el continente antártico cuenta con una ocupación humana que se remonta al siglo XVIII, donde grupos comerciales foqueros se establecen en pequeños asentamientos durante la temporada de verano para la caza de mamíferos marinos (Pearson y Stehberg, 2006; Senatore, 2011a; Senatore y Zarankin, 2005, 2007; Stehberg et al., 2007; Zarankin et al. 2007) Este proceso de ocupación que ha sido definido en la historia como ‘comercial’ o ‘de explotación’ se consolidó a principios del siglo XX resultado del arribo de la industria ballenera a las islas Georgias del sur con la Compañía Argentina de Pesca (Argentina, 1904) y a las islas Shetland del sur con la Sociedad Ballenera de Magallanes (Chile, 1906) (Hacquebord, 1992; Headland, 1984, 1989; Hart, 2001, 2006; Tønnessen y Johnsen, 1982). La prolongada permanencia de alrededor de 50 compañías balleneras por más de 60 años, se tradujo en la presencia de cientos de embarcaciones y la instalación de decenas de estaciones balleneras de tierra, que se situaron en diversos territorios antárticos -islas Shetland del sur, islas Orcadas del sur, y subantárticos -islas, Malvinas, islas Georgias del sur, islas Sándwich del sur-.

Conjuntamente con el proceso tiene lugar un proceso de exploración científica que se consolida a fines del siglo XIX, período conocido en la historiografía antártica como la Era Heroica, durante la cual arribaron al continente alrededor de 20 expediciones nacionales con la intención de llevar a cabo las primeras exploraciones científicas sistemáticas de estas tierras. (Headland, 1989) De modo que, lejos de ser un territorio inhabitado el continente antártico cuenta con una vasta producción arquitectónica que de manera sistemática y creciente ha ido configurando un nuevo paisaje, donde arquitectura y naturaleza dialogan de un modo único y particular. Sin embargo, y a pesar de este notorio despliegue humano en el territorio antártico y su prolongada historia, este proceso de ocupación, sus arquitecturas y modos de habitar han sido silenciados tanto en el campo de la Historia de la Arquitectura y el Urbanismo.
El silenciamiento de este complejo y denso proceso de ocupación humana y el consiguiente oscurecimiento del rico acervo material arquitectónico asociado, resultan una invitación a explorar las arquitecturas en el continente antártico de los siglos XX y XXI.