Investigación realizada con financiamiento de Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) I Beca postdoctoral: «Patrimonios invisibles. Arquitecturas y modos de habitar de la Argentina en Antártida, siglos XX y XXI» I Becaria: Dra. Victoria Nuviala I Dirección: Dra. Ximena Senatore I Radicado en el Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano I 2019-2022

La Antártida ha sido durante los siglos XX y XXI un laboratorio sin límites para las Ciencias Naturales. Durante la última década, las Ciencias Sociales y las Humanidades han comenzado a ‘descubrir’ el inmenso potencial de este territorio, no solo para la indagación de problemáticas locales sino para la comprensión de procesos de escala global, de los cuales la Antártida ha sido con frecuencia excluida (Basberg, 2006b). A pesar de la creciente presencia de las Ciencias Sociales en este territorio, el protagonismo de las Ciencias Naturales ha dejado su impronta en el modo en que la Antártida ha sido y continúa siendo narrada. Reforzando el imaginario construido a partir de las Grandes Narrativas, en las cuales la Antártida es presentada como un continente prístino, natural, salvaje e inhóspito.
En el marco de estas narrativas, procesos tales como la industrialización, la urbanización y la antropización, que han tenido durante los siglos XX y XXI han sido silenciados, o simplemente considerados como impensables para este territorio, a pesar de su fuerte impacto material, demográfico, económico y político. (Basberg, 2006b; Headland, 1989; Senatore, 2011b; Senatore y Zarankin, 2014; Nuviala Antelo y Senatore, 2013)


En este particular escenario, la Argentina ha desempeñado un papel central en el proceso de ocupación del continente antártico, desarrollando un rol protagónico desde el inicio de este proceso, tanto en lo que respecta en la ocupación comercial, con la instalación de la primera estación ballenera -Grytviken- perteneciente a la Compañía Argentina de Pesca, como en el campo de la ocupación científica con la apertura del Observatorio. El término fue definido por J-F. Lyotard ([1979] 1987) En términos de Stephens y McCallum podemos definir a las Master Narratives como “esquemas narrativos culturalmente globales o totalizadores que ordenan y explican el conocimiento y la experiencia (…) De modo que, las Grandes Narrativas son relatos sobre relatos que acompañan y explicar otros relatos menores en el marco de esquemas totalizadores» (1998: 6) 2 Entre los años 1897 y 1921 se desarrollaron un total de 20 expediciones científicas nacionales, entre las cuales participaron países tales como: Alemania, Australia, Bélgica, Francia, Japón, Noruega, Reino Unido y Suecia en colaboración con la Argentina. (Headland, 1989)
Bibliografía de interés
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Los refugios consisten en arquitecturas de menor envergadura que se ubican en lugares estratégicos, usualmente en áreas donde no se cuentan con bases científicas y que permanecen durante todo el año. Los campamentos científicos son estructuras efímeras que se despliegan en zonas donde no se cuenta con bases científicas y que solo permanecen mientras se realizan tareas científicas, usualmente durante la temporada de verano. Datos oficiales publicados por la International Association of Antarctica Tourist Operators (IAATO). La primera compañía ballenera que se instala en el territorio corresponde a la Compañía Argentina de Pesca, la cual diseña y construye el asentamiento Gryviken en las islas Georgias del sur. (Headland, 1984) Meteorológico y Magnético de las islas Orcadas del Sur, el cual actualmente se presenta como la primera base científica moderna y aquella con la ocupación más prolongada en el tiempo.
En la actualidad, la Argentina continúa desempeñando un papel central en el marco del Sistema del Tratado Antártico en lo que respecta al proceso de ocupación humana en Antártida, con un total de 17 bases científicas -12 de las cuales se encuentran en funcionamiento en la actualidad, constituyendo el 15% del total de las bases científicas-. Asimismo, ha diseñado y construido un total de 58 refugios, los cuales representan más del 30% de las edificaciones de menor envergadura y un número aproximado de diez campamentos científicos, cada uno de los cuales se constituye a partir de la instalación de un mínimo de cuatro estructuras de arquitectura efímera. Finalmente, el oscurecimiento de este rico acervo arquitectónico, así como de sus materialidades, técnicas constructivas y proyectuales, morfologías, implantaciones, programas y modos de habitar, entre muchos otros aspectos, supone al mismo tiempo una ausencia, así como una potencialidad, entendiendo al territorio antártico, su pasado y presente arquitectónico como un desafío para la proyección de trayectorias alternativas en los modos de habitar futuros.
